
El secado desigual de la tinta afecta los márgenes en la superficie de impresión, y esto no se nota de inmediato. Cuando el curado por UV no genera un perfil térmico y espectral uniforme en toda la superficie impresa, comienzan a aparecer puntos negros, pérdida de adherencia y cambios en el color. La eficiencia de producción disminuye.
Con frecuencia, el problema radica en la propia lámpara UV de mercurio, y no en la tinta.
Lo que realmente importa Una lámpara de vapor de mercurio estable debe mantener una salida espectral constante, con la línea de 365 nm como principal fuente de luz. También son necesarias las líneas de 313 nm y 436 nm para activar los fotoiniciadores presentes en la película de tinta. Es importante que la intensidad lumínica sea adecuada en la superficie a tratar, medida en mW/cm², y que se proporcione la densidad de energía necesaria, expresada en mJ/cm², para lograr una unión completa entre las moléculas de tinta.
La velocidad de curado depende de la densidad de potencia y de la distancia entre la lámpara y la superficie a tratar. Si se utiliza una lámpara de arco de 1200 mm que funciona a 120 W/cm, los reflectores deben estar limpios y la temperatura del dispositivo debe permanecer estable para mantener la salida lumínica adecuada. Hay que controlar los datos del radiómetro espectral: si la intensidad disminuye un 10%, el tiempo de curado aumentará de manera no lineal. Así, el margen de maniobra en el proceso disminuye rápidamente.
Por qué esto marca la diferencia entre tener que hacer correcciones y poder enviar el producto En las máquinas de impresión offset, flexográficas y serigráficas, la uniformidad es clave para evitar correcciones y poder enviar el producto. Cuando la salida lumínica de la lámpara es constante a lo largo de toda la anchura de impresión, cada pasada de impresión se realiza de manera uniforme, sin puntos pegajosos ni decoloración debido a un curado excesivo.
Un curado estable permite trabajar más rápido sin tener que aumentar la potencia de la lámpara, lo que reduce el consumo de energía y prolonga la vida útil de la lámpara. Además, se reducen los rechazos, el producto queda listo para su uso y el color se mantiene constante.
Los detalles que evitan problemas Las lámparas de mercurio son sensibles a la oxidación, la contaminación y el enfriamiento. Es necesario utilizar mangas de cuarzo sin ozono y reflectores dicróicos de alta reflectividad. También es importante mantener el aire comprimido seco, para evitar la formación de depósitos en la lámpara.
Es preciso Controlar la temperatura del dispositivo y el flujo de refrigerante. El sobrecalentamiento altera el perfil espectral de la luz y acorta la vida útil de la lámpara. Es mejor planificar el reemplazo de la lámpara en función de la hora y de la tendencia de la intensidad lumínica, y no según el calendario.
Asegúrese de que la lámpara esté alineada con su módulo de curado: el tamaño, la interfaz eléctrica, la tensión, los conectores y el funcionamiento del obturador deben coincidir.